La parálisis facial es una alteración neurológica que provoca la pérdida parcial o completa del movimiento en los músculos de la cara. Suele aparecer de forma brusca y tiene un impacto importante en funciones básicas como la sonrisa, el habla, la alimentación y la capacidad de cerrar el ojo.
¿Qué es la parálisis facial?
Esta condición se produce por una alteración del nervio facial (VII par craneal), que es el encargado de dar movimiento a los músculos del rostro. Cuando este nervio se inflama, se comprime o se lesiona, aparecen síntomas como:
- Caída de la comisura labial y asimetría al sonreír.
- Dificultad para hablar, comer o retener líquidos.
- Imposibilidad de cerrar el ojo del lado afectado.
- Sensación de rigidez, sequedad ocular o lagrimeo.
Causas principales
La causa más habitual es la Parálisis de Bell, relacionada con una inflamación aguda del nervio (a menudo por infecciones virales) y que suele tener un pronóstico favorable. Sin embargo, existen otros factores:
- Infecciones: Como el síndrome de Ramsay Hunt, herpes simple u otitis.
- Traumatismos: Golpes craneoencefálicos o cirugías en la región del oído o la parótida.
- Tumores: Lesiones en el oído interno o la glándula parótida.
- Enfermedades sistémicas: Como la diabetes mellitus o enfermedades autoinmunes.
El diagnóstico: la importancia del EMG
Aunque la exploración clínica es el primer paso, no basta para conocer con precisión el daño real del nervio. El electromiograma facial (EMG) es la herramienta clave para valorar objetivamente el grado de afectación y establecer un pronóstico.
El estudio consta de dos partes:
- Estudio de conducción: Se aplica un estímulo eléctrico suave para comparar la respuesta del lado afectado con el lado sano.
- Electromiografía con aguja: Se utiliza una aguja fina para registrar la actividad del músculo y detectar si existe lesión axonal (daño en el cable principal del nervio), lo cual indicaría una recuperación más lenta.
Tratamiento y Recuperación
El objetivo es recuperar la movilidad y simetría facial, protegiendo siempre el cierre del ojo. Además de la medicación inicial, la rehabilitación facial especializada es fundamental para recuperar la coordinación y prevenir movimientos involuntarios asociados (sincinesias).
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